Energías renovables (VIII). Energía solar

La energía solar es un tipo de energía renovable que convierte la energía del sol en otra forma de energía, para adaptarla a nuestras necesidades de consumo eléctrico o de consumo de calor. Para ello, hay que utilizar dispositivos que transformen la energía del Sol en energía aprovechable por el hombre.
Parecía la solución perfecta dada su gratuidad y universalidad al provenir directamente del Sol. Para los usuarios el gasto está en el proceso de instalación del equipo solar (placas solares, inversores, termostatos…), pero su amortización para establecerse, dependiendo de la instalación, entre unos doce y dieciocho años mientras que su funcionamiento puede durar unos treinta.
La potencia de la radiación varía según la latitud, el momento del día y las condiciones atmosféricas, si bien, en unas buenas condiciones de radiación (irradiancia) el valor se estima en 1 kW/m² en la superficie terrestre.
La radiación es aprovechable en sus componentes directa y difusa, o en la suma de ambas. La radiación directa es la que llega directamente del foco solar, sin reflexiones o refracciones intermedias. La difusa es la emitida por la bóveda celeste diurna gracias a los múltiples fenómenos de reflexión y refracción solar en la atmósfera, en las nubes y el resto de elementos atmosféricos y terrestres. La radiación directa puede reflejarse y concentrarse para su utilización, mientras que no es posible concentrar la luz difusa que proviene de todas las direcciones.
 Listaremos las ventajas e inconvenientes de la energía solar. Primero los pros:  
  1. Es energía no contaminante y proviene de una fuente de energía inagotable.
  2. La energía solar no produce desechos (salvo los de la propia instalación) ni residuos ni ruidos.
  3. Es un sistema de aprovechamiento de energía idóneo para zonas aisladas o alejadas del tendido eléctrico.
  4. Los sistemas de captación solar son de fácil mantenimiento.
  5. Al contrario que los combustibles fósiles, cuyo precio aumenta con el tiempo y su escasez, el precio de la tecnología solar disminuye con el tiempo a la par que aumenta su rendimiento.
Y ahora los contras:
  1. El nivel de radiación fluctúa de una zona a otra y de una estación del año a otra.
  2. Precisa de grandes extensiones de terreno si se pretende producir energía a gran escala.
  3. Requiere gran inversión inicial.
  4. El rendimiento de las células fotovoltaicas sigue siendo bajo.
  5. Se debe complementar este método de producir energía con otros para asegurar el abastecimiento.
La energía solar se clasifica en dos grandes tipos principales, la térmica y la fotovoltaica, pero, para no hacer excesivamente larga este post, hablaremos de estas categorías en entradas posteriores. Te dejo de momento una infografía sacada de Euskal Telebista:


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